Más Allá De La Conducta Comprendiendo Lo Que Mi Niño Comunica

Una conducta disruptiva es cualquier comportamiento que interfiere con el aprendizaje, la convivencia o el desarrollo de las actividades diarias, ya sea en el aula, en el hogar

Estas conductas no aparecen de forma repentina ni porque sí. Siempre tienen una razón y cumplen una función. Son, En nuestro caso de alguna manera o una forma de comunicación.

Cuando mi niño no cuenta aún con esas habilidades necesarias para expresar lo que siente, lo que necesita o lo que le molesta, su cuerpo y su conducta hablan por él. Por eso, detrás de una conducta suele haber una emoción intensa, una necesidad no satisfecha o una dificultad que no logra expresar con palabras.


¿Cómo se manifiesta una conducta disruptiva?

Puede presentarse de muchas formas, entre ellas:

  • Gritos, llanto intenso o prolongado
  • Levantarse constantemente del asiento
  • Negarse a realizar tareas o actividades
  • Interrumpir la clase o a otras personas
  • Conductas agresivas (empujar, golpear, morder o lanzar objetos)
  • Aislamiento repentino o rechazo al contacto

Estas conductas afectan el día a día en la escuela y en la vida cotidiana, pero también nos ofrecen información valiosa: nos muestran que algo no está funcionando para cada niño en ese momento.


Toda conducta cumple una función

  • 🔹 Buscar atención o conexión
    El niño necesita ser visto, escuchado o acompañado.
  • 🔹 Evitar o escapar de una actividad difícil
    Puede tratarse de una tarea que no comprende, que le genera frustración o que está por encima de sus capacidades actuales.
  • 🔹 Evadir instrucciones que no entiende
    Muchas veces la dificultad no es la falta de voluntad, sino la falta de comprensión.
  • 🔹 Acceder a algo que desea
    Un objeto, una actividad, descanso o un cambio de entorno.
  • 🔹 Expresar emociones intensas
    Frustración, enojo, ansiedad, miedo o tristeza que no sabe verbalizar.
  • 🔹 Autorregularse
    Algunas conductas ayudan al niño a calmar su sistema nervioso (movimientos repetitivos, sonidos, balanceo, etc.).

✨ Lo más importante: cambiar la mirada

Cuando entendemos que la conducta es una forma de comunicación, dejamos de verla como “mala conducta” y comenzamos a verla como una oportunidad de enseñanza y acompañamiento.

Identificar la función de la conducta nos permite:

  • Intervenir de manera respetuosa y efectiva
  • Enseñar alternativas más adecuadas para comunicarse
  • Prevenir futuras crisis
  • Favorecer el aprendizaje y la inclusión

Acompañar la comunicación y las emociones

Es fundamental ayudar a nuestro niño a expresar lo que siente y lo que necesita, especialmente cuando el lenguaje verbal aún no está desarrollado o es limitado. Esto puede incluir:

  • Uso de señas
  • Pictogramas o apoyos visuales
  • Palabras sueltas o frases cortas
  • Señalar objetos o imágenes
  • Modelar el lenguaje emocional (“veo que estás frustrado”, “necesitas ayuda”)

Cuando brindamos a nuestros hijos estas herramientas de comunicación, muchas conductas disruptivas disminuyen, porque el niño ya no necesita “gritar con su conducta” lo que no puede decir con palabras.

🤍 Comprender, acompañar y enseñar siempre será más efectivo que castigar.

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