“MAMÁ, NO QUIERO VOLVER A LA ESCUELA”: CUANDO EL REGRESO A CLASES PUEDE SER UN GRAN CAMBIO PARA UN NIÑO AUTISTA

Para muchos niños, regresar a la escuela después de unas semanas de vacaciones significa volver a ver a sus amigos, jugar, aprender y retomar una rutina conocida.

Pero para un niño autista, el regreso a clases puede sentirse de una manera muy diferente. Después de varios días o semanas siguiendo una rutina distinta en casa, durmiendo a otra hora, comiendo en horarios diferentes, saliendo más o simplemente disfrutando de la tranquilidad del hogar, volver de repente a despertarse temprano, vestirse, preparar la mochila, salir de casa, llegar a la escuela, seguir instrucciones, tolerar ruido y pasar varias horas lejos de su familia puede representar un cambio enorme. Y aunque nosotros sepamos que «solo es regresar a la escuela», para ellos puede significar tener que adaptarse nuevamente a muchas cosas al mismo tiempo. Por eso, prepararlos con anticipación puede hacer una gran diferencia. 💙

📅 EMPEZAR A CONTAR LOS DÍAS

Una de las mejores formas de ayudar es comenzar a hablar sobre el regreso a clases antes de que llegue el primer día. No es necesario esperar hasta la noche anterior para decir: «Mañana hay escuela.» Para algunos niños, recibir esa información de repente puede aumentar la ansiedad. Podemos comenzar varios días antes utilizando frases sencillas y repetitivas:

💙 «Faltan varios días para volver a la escuela.»

💙 «Pronto vamos a regresar a la escuela.»

💙 «Después de estos días en casa, vamos a volver a la escuela.»

💙 «Faltan 5 días para la escuela.»

💙 «Faltan 3 días para la escuela.»

💙 «Mañana vamos a preparar tu mochila porque al día siguiente hay escuela.»

Para algunos niños puede ser útil utilizar un calendario visual, tachar los días que van pasando o utilizar imágenes que representen lo que ocurrirá. La idea no es crear miedo ni estar hablando constantemente de la escuela, sino ayudar al niño a entender que el cambio se aproxima.

🧩 VOLVER A INTRODUCIR LA RUTINA POCO A POCO

Durante las vacaciones es normal que los horarios cambien. Tal vez el niño se duerme más tarde, se levanta más tarde, desayuna a otra hora o pasa más tiempo utilizando dispositivos electrónicos. Cuando se acerca el regreso a clases, intentar cambiar todo de un día para otro puede ser difícil. Por eso, cuando sea posible, podemos comenzar gradualmente a acercarnos nuevamente a la rutina escolar. Acostarse un poco más temprano. Levantarse progresivamente más temprano. Volver a establecer horarios para desayunar, bañarse y vestirse. Preparar la ropa con anticipación. Practicar la rutina de la mañana. Volver a organizar poco a poco el horario.

No se trata de quitarle de golpe la rutina de vacaciones, sino de ayudarlo a hacer la transición.

🎒 PREPARAR JUNTOS LAS COSAS DE LA ESCUELA

También puede ayudar involucrarlo en la preparación. Podemos sacar la mochila, revisar los materiales, preparar la ropa o hablar sobre las cosas que llevará. Incluso podemos practicar:

«Vamos a levantarnos, vestirnos, desayunar, ponernos los zapatos, tomar la mochila y salir.»

Para algunos niños, especialmente aquellos que comprenden mejor la información visual, una secuencia de imágenes puede ser mucho más fácil de entender que una explicación larga. La anticipación puede disminuir la incertidumbre porque el niño comienza a saber qué va a pasar después.

🏫 ¿Y SI NO QUIERE REGRESAR A LA ESCUELA?

Aquí es importante recordar algo: Que un niño diga que no quiere ir a la escuela no significa necesariamente que sea flojo, desobediente o que simplemente «no quiera hacer caso».

Puede estar expresando algo que todavía no sabe explicar. Puede tener miedo. Puede sentirse ansioso. Puede extrañar su casa. Puede estar preocupado por un cambio de maestro. Puede no querer separarse de mamá o papá. Puede estar anticipando el ruido, las demandas, las transiciones o las interacciones sociales. También puede recordar alguna experiencia desagradable que ocurrió anteriormente en la escuela.

Por eso, cuando un niño dice: «No quiero ir.» podemos intentar escuchar qué hay detrás de esas palabras. En lugar de responder solamente: «Tienes que ir porque todos los niños van.» podemos decir: «Sé que no quieres ir. Vamos a prepararnos juntos.» «Entiendo que volver puede ser difícil.» «Estoy aquí para ayudarte.» Validar sus emociones no significa permitir que nunca enfrente una situación difícil. Significa ayudarlo a atravesarla con mayor seguridad.

😟 LA ANSIEDAD TAMBIÉN PUEDE APARECER

Algunos niños pueden comenzar a mostrar señales de ansiedad incluso antes de que comiencen las clases. Podemos notar más irritabilidad, preocupación, necesidad de estar cerca de mamá o papá, llanto, preguntas repetitivas sobre la escuela o cambios en su comportamiento. También pueden aparecer dificultades para dormir. Algunos niños pueden tardar más en quedarse dormidos, despertarse durante la noche o comenzar a levantarse mucho más temprano.

Otros pueden presentar cambios en el apetito, mayor sensibilidad, más conductas repetitivas o necesitar más tiempo para regularse. No todos los niños reaccionan de la misma manera. Y algunos pueden parecer completamente tranquilos por fuera mientras internamente están intentando procesar un cambio importante.

😴 SI DUERME MAL ANTES DE REGRESAR

El sueño también puede verse afectado por la anticipación y por el cambio de horario. Si el niño está durmiendo mal, es importante evitar convertir la hora de dormir en otra batalla. Podemos mantener una rutina nocturna predecible, reducir estímulos antes de dormir y comenzar con suficiente anticipación a ajustar el horario. Un ambiente tranquilo y una secuencia repetitiva pueden ayudar:

🛁 baño
👕 pijama
📖 cuento
💡 luces más bajas
🛏️ cama
💙 misma rutina cada noche

💙 EL PRIMER DÍA PUEDE SER DIFÍCIL

I ncluso después de prepararlo durante días, el primer día puede ser complicado. Puede llorar. Puede aferrarse a mamá o papá. Puede negarse a entrar. Puede decir que no quiere ir. Puede tener una crisis al momento de separarse. Puede estar más cansado al regresar a casa. Y esto no significa necesariamente que la preparación haya fracasado.

Adaptarse requiere tiempo.

Para algunos niños, los primeros días pueden representar un enorme esfuerzo de adaptación. Durante el día pueden estar intentando seguir instrucciones, tolerar estímulos, comunicarse, adaptarse a cambios y controlar emociones. Cuando finalmente regresan a casa, pueden necesitar un espacio tranquilo para descansar y recuperarse.

🏠 DESPUÉS DE LA ESCUELA TAMBIÉN NECESITAN REGULARSE

No siempre debemos esperar que después de pasar horas en la escuela regresen a casa listos para hacer muchas actividades. Algunos niños necesitarán silencio. Otros querrán estar solos. Algunos buscarán movimiento. Otros necesitarán abrazos.

Puede haber más irritabilidad, llanto o incluso una crisis después de regresar.En muchos casos, la casa puede convertirse nuevamente en el lugar donde finalmente sienten suficiente seguridad para liberar todo lo que estuvieron conteniendo. Por eso, durante los primeros días puede ser útil reducir demandas innecesarias después de la escuela y permitir un período de recuperación.

🌱 CADA NIÑO TIENE SU PROPIO RITMO

No existe una manera única de preparar a todos los niños autistas para regresar a la escuela. Algunos necesitarán días de anticipación. Otros necesitarán semanas. Algunos querrán hablar constantemente de la escuela. Otros preferirán no hablar del tema. Algunos estarán emocionados. Otros tendrán miedo.Y algunos mostrarán una mezcla de todas estas emociones.

Lo importante es observar al niño, conocer sus señales y ofrecerle herramientas para comprender y afrontar el cambio. Porque para nosotros puede ser simplemente:

«Se terminaron las vacaciones.»

Pero para ellos puede sentirse como:

«Mi rutina está cambiando otra vez y no sé exactamente qué va a pasar.»

💙 Preparar no significa eliminar todos los cambios.

Significa darle al niño tiempo para comprenderlos.

Significa anticipar.

Significa explicar.

Significa practicar.

Significa escuchar.

Significa acompañar

Sobre todo, significa recordar que detrás de un «no quiero ir a la escuela», un llanto, una noche difícil o una crisis puede existir un niño que simplemente está diciendo. «Este cambio es demasiado para mí. Necesito que me ayudes a atravesarlo.» Y nosotros podemos ser ese apoyo. 💙 Porque regresar a la escuela no tiene que ser una batalla. Puede ser un proceso de adaptación acompañado, paso a paso, respetando el ritmo y las necesidades de cada niño.

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