💙 Ver A Tu Hijo Comer Cosas Que No Son Comida Da Miedo, Pero Comprender El Porqué Puede Cambiarlo Todo

Ver que un niño con autismo come papel, cartón, tierra, cabello, pintura, jabón, piedras u otros objetos que no son alimentos puede ser muy preocupante para cualquier familia.

Sin embargo, este comportamiento es más común de lo que muchas personas imaginan y tiene un nombre: pica. La pica es un trastorno de la alimentación que consiste en ingerir de manera repetitiva sustancias que no tienen valor nutricional. Aunque puede presentarse en cualquier persona, es más frecuente en niños con trastorno del espectro autista (TEA), especialmente cuando existen dificultades de comunicación, necesidades sensoriales intensas o discapacidad intelectual.

Es importante entender que este comportamiento no suele ser un acto de desobediencia ni una travesura. En la mayoría de los casos, el niño está intentando satisfacer una necesidad que no sabe expresar de otra manera. Una de las razones más comunes es la búsqueda de estimulación sensorial. Muchos niños con autismo exploran el mundo a través de la boca. La textura del papel, el cartón o el plástico puede resultarles interesante, relajante o incluso placentera. Así como algunos niños disfrutan masticar hielo o chicle constantemente, otros buscan sensaciones diferentes que les ayuden a regular su sistema nervioso.

Otra posible causa son las deficiencias nutricionales, especialmente la falta de hierro o zinc. Diversas investigaciones han encontrado que algunos niños con pica presentan niveles bajos de estos minerales. Por eso, cuando un niño comienza a comer objetos de manera repetitiva, es recomendable consultar con su pediatra o neurologo para descartar cualquier problema médico mediante una evaluación y, si es necesario, análisis de laboratorio. También puede tratarse de una forma de autorregulación emocional. Algunos niños recurren a este comportamiento cuando sienten ansiedad, estrés, frustración o aburrimiento. Masticar o comer ciertos objetos puede ayudarles a calmarse temporalmente, de manera similar a como otras personas se muerden las uñas o juegan con un bolígrafo cuando están nerviosas.

En otros casos, la conducta aparece porque el niño no distingue completamente qué es un alimento y qué no lo es, especialmente si tiene dificultades cognitivas o un retraso importante en el desarrollo. Esto hace que explore diferentes objetos llevándolos a la boca con mayor frecuencia. También es posible que el comportamiento se mantenga porque, sin querer, el entorno lo refuerza. Por ejemplo, si cada vez que el niño toma papel todos los adultos reaccionan de forma intensa, algunos niños pueden repetir la conducta porque les resulta interesante la respuesta que obtienen, aunque esa no haya sido su intención inicial.

Es importante recordar que la pica puede representar riesgos importantes para la salud. Comer objetos no comestibles puede provocar atragantamientos, cortes en la boca, lesiones en el aparato digestivo, intoxicaciones (si el objeto contiene sustancias tóxicas), infecciones o incluso obstrucciones intestinales que requieran atención médica urgente.

Por esta razón, nunca es recomendable simplemente regañar al niño o asumir que “ya se le pasará”. Lo más importante es descubrir por qué lo está haciendo. Observar en qué momentos ocurre, qué objeto busca con mayor frecuencia y qué estaba sucediendo antes de que apareciera la conducta puede dar pistas muy valiosas sobre su origen.

Mientras se identifica la causa, algunas estrategias pueden ayudar:

  • Mantener fuera de su alcance los objetos que puedan representar un peligro.
  • Ofrecer alternativas seguras para masticar, siempre bajo la orientación de un terapeuta ocupacional o especialista.
  • Proporcionar actividades sensoriales que satisfagan sus necesidades de una forma segura.
  • Supervisar al niño cuando esté en lugares donde pueda encontrar objetos pequeños o peligrosos.
  • Consultar con el pediatra para descartar deficiencias nutricionales u otras condiciones médicas.

Lo más importante es recordar que detrás de cada conducta hay una necesidad. Cuando un niño con autismo come papel u otros objetos, no está intentando desafiar a sus padres. Está comunicando, a su manera, que algo necesita atención. Comprender el motivo detrás de ese comportamiento permite intervenir con empatía, reducir los riesgos y ayudar al niño a desarrollar formas más seguras de satisfacer sus necesidades. Con el apoyo adecuado y un plan de intervención individualizado, muchos niños logran disminuir o eliminar este comportamiento con el tiempo. La paciencia, la observación y el trabajo conjunto entre la familia, el pediatra y los terapeutas son fundamentales para lograrlo.

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