Para muchas personas puede parecer algo simple que un niño escupa el agua o la pasta después de cepillarse los dientes pero para nosotros fue un proceso largo, lleno de práctica, paciencia y muchísimo amor. 🦷✨
Mi hijo siempre se tragaba la pasta y el agua. No importaba cuántas veces intentáramos enseñarle. Yo le mostraba con visuales, hacía demostraciones frente a él, su hermanito también trataba de ayudarle dándole el ejemplo, y aun así no lograba entender cómo escupir.
Fueron meses y meses hasta años de repetir lo mismo todos los días. Mostrarle. Explicarle. Intentarlo otra vez.
Había momentos donde sentía frustración o pensaba que tal vez tardaría muchísimo más en lograrlo, pero entendí que cada niño tiene su propio ritmo y que en el autismo muchas habilidades que parecen simples pueden requerir mucho tiempo, práctica y procesamiento. 💙
Y entonces, alrededor de sus 6 años, comenzaron a verse pequeños avances. Primero empezó a escupir el agua. Al principio era apenas una gotita o un escupido muy pequeño, pero para mí era un logro gigante porque significaba que estaba comprendiendo poco a poco lo que llevaba tanto tiempo enseñándole. Con el tiempo empezó también a escupir la pasta dental. Primero muy poquito, luego más y poco a poco fue mejorando.
Aún hay días donde se le olvida o apenas escupe un poquito, pero ver esos avances me llena el corazón porque sé todo lo que le ha costado llegar hasta aquí. 🌈 Siempre trato de recordárselo con cariño y celebrar cada pequeño logro, porque a él le encanta que lo feliciten y le celebren cuando hace algo bien. Y honestamente, esos momentos de felicidad en su carita hacen que todo el esfuerzo valga la pena. 💙✨
Todavía seguimos trabajando el proceso completo del cepillado. Esa parte sigue siendo difícil por su sensibilidad sensorial. Muchas veces se queja, se echa hacia atrás o intenta evitar que le lave los dientes. Hay partes de su boca donde apenas me deja cepillar uno o dos segundos antes de retirarse. También he aprendido a reconocer cuándo algo le sobreestimula demasiado. Cuando siente mucha incomodidad, uno de sus comportamientos más comunes es querer vomitar como forma de rechazo o regulación. Por eso trato de hacerlo siempre con calma y sin forzarlo.
He entendido que obligarlo demasiado solo podría hacer que le tome miedo al cepillado o que rechace aún más la experiencia. Así que hemos ido creando nuestras propias estrategias poco a poco. Algo tan simple como contar hasta 10 mientras le cepillo los dientes nos ha ayudado muchísimo. ⏳🪥
Yo cuento despacito, le doy pausas si las necesita y después le celebro muchísimo cada vez que coopera, aunque sea solo unos segundos más que antes. Y así, poquito a poquito, hemos avanzado.
Este proceso me ha enseñado que el progreso no siempre llega rápido ni de la manera que imaginamos. A veces son pasos pequeños que para otros pueden pasar desapercibidos, pero para una familia significan el mundo entero. 💙 Detrás de cada pequeño logro hay meses de práctica, repetición, paciencia, cansancio, amor y esperanza.
Por eso quiero decirles a otros padres que quizá están pasando por algo parecido: sí se puede lograr. Tal vez tome tiempo, tal vez haya retrocesos, tal vez algunos días sean más difíciles que otros pero con paciencia, amor, práctica y respetando el ritmo de nuestros hijos, poco a poco ellos avanzan. 🌈💙

Deja una respuesta