Autismo Y Sensibilidad En Los Pies Por Qué Algunos Niños No Toleran Andar Descalzos

Algunos niños dentro del espectro autista no disfrutan andar descalzos

Es muy importante entender que esto no es un capricho, ni una maña, ni una conducta para llamar la atención. A veces, desde fuera, puede parecer algo pequeño como ejemplo ,Solo son los pies en el suelo, que se acostumbre, en casa todos caminamos descalzos. Pero para ellos, la experiencia es completamente distinta.

Para mi hijo y muchos niños autistas, el mundo se siente más intenso. Su sistema sensorial procesa los estímulos de una manera diferente. Esto significa que sensaciones que para otros son neutras o apenas perceptibles, para ellos pueden ser demasiado fuertes, incómodas o incluso dolorosas. El suelo no se siente igual. Puede sentirse o demasiado frío, áspero, pegajoso o húmedo, irregular, inseguro y abrumador. Una textura mínima o cambio en ella, como una alfombra, una baldosa, arena o pasto, puede sentirse como una sobrecarga. Es como si sus pies tuvieran un volumen más alto. Cada paso puede ser una experiencia intensa, como si el cuerpo estuviera recibiendo demasiada información al mismo tiempo. Y cuando el cuerpo se siente invadido por esas sensaciones, lo natural es buscar protección.

Por eso, no querer estar descalzos no es desobediencia. Es una necesidad de regulación, de calma sensorial, de sentirse seguros a ciertas texturas. Muchos niños autistas utilizan ciertas cosas para sentirse seguros en un entorno que a veces resulta demasiado estimulante. Unos zapatos, unas medias ajustadas o incluso unas sandalias específicas pueden brindarles algo más que comodidad porque les dan estructura, estabilidad, control y calma. No se trata solo de ropa.
Se trata de equilibrio emocional. Respetar esto es respetar su manera de vivir el mundo.

No necesitan que los obliguemos a acostumbrarse”a la fuerza. Porque la exposición sin acompañamiento no enseña solo genera mas ansiedad. Lo que realmente necesitan es comprensión, apoyo y un entorno que no los obligue a soportar lo que para ellos se siente como demasiado. Acompañar puede ser tan simple como:

Cuando aceptamos estas diferencias con empatía, les estamos diciendo algo muy poderoso sin palabras como, te veo, te escucho, tu cuerpo merece respeto,tu manera de sentir es válida. Ellos sienten mucha sensibilidad sensorial y cuando dejamos de intentar normalizar lo que nunca estuvo mal, empezamos a construir un espacio donde ellos pueden ser quienes son, sin miedo, sin presión y con tranquilidad. A veces, un par de zapatos no es solo protección para los pies. Es protección para su bienestar. Y comprender eso es un acto de amor inmenso 💛

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