Prevención Y Autismo: Por Qué El Verano Requiere Más Cuidado

Muchos niños con autismo presentan hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial, lo que también incluye la percepción del calor.

Muchos niños con autismo presentan hipersensibilidad o hiposensibilidad sensorial, lo que también incluye la percepción del calor. Esto significa que algunos pueden experimentar el calor como algo extremadamente intenso, mientras que otros pueden no percibirlo de manera adecuada o no reaccionar a tiempo. Esto aumenta el riesgo de deshidratación, golpes de calor,quemaduras solares , agotamiento físico entre muchas mas. En algunos casos, el niño puede continuar jugando o permaneciendo al sol sin notar señales tempranas de peligro, lo que requiere supervisión constante.


Dificultades para comunicar malestar físico

Otro aspecto importante es que muchos niños dentro del espectro pueden tener dificultades para expresar con claridad lo que sienten. A veces no logran decir, me duele la cabeza, tengo sed, me arde la piel, me siento mal entre muchas mas. Esto hace que síntomas como el sobrecalentamiento o la deshidratación puedan pasar desapercibidos hasta que se convierten en una emergencia.


Desregulación emocional

El verano trae consigo cambios importantes:

– ruptura de rutinas escolares
– viajes o salidas inesperadas
– espacios ruidosos
– multitudes
– música fuerte
– mayor exposición social

Todo esto puede provocar una sobrecarga sensorial significativa. En consecuencia, pueden aparecer irritabilidad, crisis sensoriales, ansiedad, conductas de escape y desregulación emocional. No se trata de mal comportamiento, sino de un sistema nervioso que se encuentra saturado y necesita apoyo.


Cambios de rutina: un factor clave

Para muchas personas con autismo, la rutina no es un capricho, sino una herramienta de estabilidad. Durante el verano, los cambios de horarios, las vacaciones y las actividades imprevistas pueden generar estrés, confusión y sensación de pérdida de control. Por eso, el acompañamiento debe ser más consciente y estructurado.


Piel sensible y condiciones físicas asociadas

Diversos estudios han señalado que muchos niños con autismo presentan: piel más sensible, mayor incidencia de dermatitis, reacciones alérgicas, susceptibilidad a infecciones cutáneas,heridas en la piel por mucho tiempo en el agua. Hay que saber poner un limite de tiempo con preacaucion.

Además, el contacto con productos como:

– cloro de piscinas
– bloqueadores con perfumes
– químicos del agua
puede desencadenar irritación o molestias importantes.


Piscinas públicas y riesgos sanitarios

Las piscinas públicas muy concurridas incrementan la exposición a bacterias, hongos y virus. Esto puede representar un riesgo mayor en niños que:

– no toleran bien el cloro
– tienen defensas más vulnerables
– se llevan el agua a la boca
– no pueden comunicar molestias a tiempo
– requieren apoyo constante en el entorno acuático

No es solo una cuestión recreativa, también es un tema de salud pública y prevención.


Seguridad y cuidado individualizado

En actividades grupales, especialmente en ambientes acuáticos, es muy difícil garantizar: control de aforo, condiciones sanitarias óptimas, supervisión individual constante, respuesta inmediata ante crisis sensoriales, apoyo personalizado para cada niño. Y como asociación, nuestra responsabilidad principal es proteger.



💛 Cuidar también es anticiparse.
💙 Acompañar con conocimiento es una forma de amor.
🧩 La inclusión también significa reconocer necesidades específicas y proteger con responsabilidad.

Siempre ayudarles cuando lo necesiten con visuales y palabras o frases cortas.

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