¿Por Qué La Escuela Se Le Hace Tan Difícil A Algunos Niños Con TDAH?

Porque la escuela, tal como está diseñada en la mayoría de los contextos, exige de manera constante habilidades que el TDAH dificulta.

Esto no ocurre por falta de inteligencia, interés o esfuerzo, sino por la forma particular en la que funciona cada persona con TDAH. Muchos niños con TDAH quieren aprender, quieren hacerlo bien y se esfuerzan, pero se enfrentan diariamente que no fue creado para procesar la información, regular la atención y gestionar sus emociones.

Atención sostenida durante largos periodos

El entorno escolar demanda escuchar explicaciones extensas, copiar del pizarrón, leer textos largos, completar actividades sin interrupciones y permanecer sentado por mucho tiempo. En el TDAH, la atención sostenida es inestable: no porque el niño no quiera , sino porque funciona mejor con estímulos variados, movimiento y pausas. Esto provoca que el alumno se distraiga con sonidos, movimientos, pensamientos internos o estímulos mínimos que otros logran ignorar con facilidad.

Altas exigencias

La escuela se apoya fuertemente en habilidades como planificar tareas, organizar materiales, seguir instrucciones en varios pasos, controlar impulsos, regular emociones y administrar el tiempo. En el TDAH, estas funciones no están ausentes, pero sí se desarrollan más lentamente. Por eso cada niño puede entender el contenido, pero olvidar la tarea, perder útiles, no saber por dónde empezar o terminar trabajos fuera de tiempo.

Impulsividad que se interpreta como mala conducta

Responder antes de tiempo, interrumpir, levantarse del asiento, hablar fuera de turno o apresurarse en las actividades. Estas conductas no son provocación ni falta de respeto, sino dificultad para inhibir impulsos o seguir instrucciones. Sin embargo, la mayoria de veces se sancionan, lo que refuerza la idea de que el niño se porta mal cuando en realidad necesita apoyo en autorregulación.

Baja tolerancia a la frustración y al error

El error frecuente, las correcciones constantes y la presión por cumplir generan una carga emocional o sensorial elevada. El niño puede sentirse fácilmente frustrado, enojarse, llorar, evitar tareas o rendirse antes de tiempo. Con el paso del tiempo, puede desarrollar rechazo a la escuela o ansiedad ante situaciones académicas.

Muchos privilegian el silencio, la quietud, la repetición y un ritmo uniforme para todos. Esto no siempre se ajusta a la necesidad de movimiento, estímulos multisensoriales y aprendizaje activo que muchos niños con TDAH necesitan . Cuando no hay adaptaciones, el entorno se vuelve una barrera, no una ayuda.

Impacto profundo en la autoestima

Escuchar repetidamente frases como, no pone atención, siempre se distrae o
sí sabe, pero no se aplica. Estas etiquetas afectan la autopercepción del niño. Poco a poco puede comenzar a crear ansiedad y en casos que no es inteligente, que no sirve para la escuela o que siempre fallará. Esto puede llevar a desmotivación, evitación del aprendizaje y pérdida de confianza en sí mismo.

El TDAH no define la capacidad ni el potencial del niño.
Define la necesidad de comprensión, ajustes razonables y una educación más flexible y empática.

Cuando cambiamos la mirada y adaptamos la enseñanza,
✨ el aprendizaje se vuelve posible
✨ la autoestima se fortalece
✨ y el niño puede mostrar todo lo que es capaz de hacer , hasta siente confianza en su entorno

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