Para muchos niños autistas, volver al mismo video una y otra vez no es un capricho, ni una conducta que deba corregirse. Es una manera de regulación, una forma de sentirse seguros en un mundo que muchas veces se percibe impredecible, intenso y abrumador. Ese video que tú ya conoces de memoria,
para él es un lugar familiar, un espacio donde todo ocurre como espera, donde no hay sorpresas ni exigencias sociales, y donde su sistema nervioso puede, por fin, descansar.
La repetición brinda calma.
Cuando el entorno cambia constantemente, la repetición se convierte en estabilidad.
La repetición ayuda a comprender.
Cada vez que vuelve a verlo, su cerebro procesa nuevos detalles: sonidos, gestos, palabras, secuencias. No es que no lo entendiera antes, es que su forma de aprender es profunda y por capas.
La repetición da control.
Saber exactamente qué va a pasar reduce la ansiedad y devuelve una sensación de dominio sobre el entorno. Este comportamiento se conoce como stimming visual o búsqueda de predictibilidad. Para una persona neurodivergente, el mundo puede sentirse caótico: luces intensas, ruidos inesperados, cambios de rutina, demandas sociales constantes. Todo esto exige un enorme esfuerzo de adaptación.
En ese contexto, ver el mismo video una y otra vez funciona como un refugio y emocional.
Anticipación exitosa
Conocer cada escena, cada sonido y cada final reduce la activación del sistema de alerta y baja los niveles de estrés.
Procesamiento a su propio ritmo
El lenguaje hablado y las interacciones sociales suelen ser rápidas. La repetición permite pausar, volver atrás y construir significado sin presión ni juicio.
Anclaje emocional y regulación
Ese video puede ayudar a bajar la ansiedad después de un día agotador de sobreestimulación sensorial o de masking , ese esfuerzo constante por encajar.
Su lugar seguro
Para muchos niños autistas, ese video no es solo entretenimiento: es un espacio predecible donde se sienten comprendidos sin necesidad de explicar nada. Este comportamiento no necesita corrección, siempre que no interfiera con otras actividades importantes como dormir, alimentarse o participar en la vida diaria.
Más que eliminarlo, podemos observarlo como una señal: nos está diciendo qué necesita su sistema nervioso en ese momento. Acompañar no es prohibir. Educar no es controlar. Criar con respeto es aprender a leer lo que hay detrás de la conducta. Validar estos momentos es una forma profunda de amor, de respeto y de reconocimiento hacia su neurotipo. El autismo no se trata de cambiar a la persona, sino de aprender a mirar el mundo desde su forma única de sentirlo, procesarlo y habitarlo.
✨ Cuando entendemos, dejamos de juzgar.
✨ Cuando comprendemos, empezamos a incluir.
✨ Cuando incluimos, construimos un mundo más humano para todos.

Deja una respuesta