Sin embargo, mantener rutinas en vacaciones no implica seguir horarios escolares, sino conservar una base predecible que brinde seguridad emocional, bienestar físico y equilibrio familiar.Las rutinas no quitan libertad.Las rutinas organizan el día, reducen el estrés y ayudan al cerebro especialmente en niños a sentirse seguro.Esto es aún más importante en niños neurodivergentes (TDAH, autismo, alta sensibilidad), pero beneficia a todos.
¿Es necesario mantener rutinas durante las vacaciones?
Sí, y por buenas razones.
Las rutinas:
• Dan seguridad emocional
• Reducen la ansiedad ante lo impredecible
• Previenen berrinches, irritabilidad y desregulación
• Ayudan a regular el sueño, el hambre y la conducta
• Evitan el agotamiento extremo
• Facilitan un regreso a clases mucho más amable
El descanso no viene del caos, sino del equilibrio.
Vacaciones = flexibilidad con estructura
El objetivo no es controlar cada minuto del día, sino mantener ciertos anclajes que ayuden al cerebro a organizarse.
1. Conserva solo las rutinas clave
Hay rutinas que sostienen el bienestar y conviene mantenerlas incluso en vacaciones:
• Hora aproximada para dormir y despertar
• Comidas en horarios similares
• Rutinas de higiene (baño, cepillado, pijama)
• Espacios diarios de descanso sin pantallas
• Momentos de calma
Todo lo demás puede ser flexible.
👉 No importa que un día se duerma más tarde, importa que no sea todos los días.
🎄 2. Cambia horarios rígidos por “ritmos diarios”
Muchos niños no necesitan relojes, necesitan ritmos predecibles.
En lugar de decir:
“a las 9 esto, a las 10 aquello”
Piensa en bloques que se repiten cada día:
• Mañana: despertar tranquilo, desayuno, juego libre
• Mediodía: comida, tiempo de descanso o siesta
• Tarde: paseo, actividad familiar, creatividad o movimiento
• Noche: rutina lenta y predecible (baño, cuento, dormir)
Este tipo de estructura:
• Reduce la ansiedad
• Mejora la cooperación
• Ayuda a anticipar lo que viene después
🎮 3. Pantallas: más permisividad, pero con límites claros
Durante las vacaciones es normal que el uso de pantallas aumente.
El problema no es el uso ocasional, sino el descontrol.
Para evitarlo:
• Define tiempos claros
• Evita pantallas al menos 1 hora antes de dormir
• No las uses como regulador emocional constante
• Alterna con juego físico, creativo o sensorial
Las pantallas estimulan el cerebro; no lo descansan.
4. El sueño es la base de todo (y no es negociable)
Cuando el sueño se desregula, aparecen:
• Más berrinches
• Menor tolerancia a la frustración
• Dificultades de atención
• Cambios de humor
Puedes permitir:
✔️ desvelos ocasionales
❌ pero no un patrón diario de desorden
Dormir bien también es parte del descanso vacacional.
👨👩👧 5. Involucra a los niños en la organización
Cuando los niños entienden el “por qué”, cooperan mejor.
Explícales con frases simples como:
“En vacaciones descansamos y jugamos, pero también cuidamos nuestro cuerpo”.
Invítalos a:
• Elegir actividades
• Decidir entre opciones
• Participar en pequeñas responsabilidades
Esto fomenta:
• Autonomía
• Autorregulación
• Menos luchas de poder
• Mayor sensación de control
No importa que un día se duerma más tarde, importa que no sea todos los días.
¿Qué ocurre cuando no hay rutinas?
Aunque al inicio parezca libertad, con el tiempo suele aparecer:
• Niños irritables o sobreestimulados
• Adultos agotados
• Conflictos constantes
• Dificultad para retomar la escuela
• Sensación de caos familiar
El cerebro infantil necesita previsibilidad, incluso en vacaciones.
En resumen
Las rutinas en vacaciones no deben ser rígidas,
pero sí suficientes para sostener el bienestar.
Menos reloj.
Más conexión.
Más descanso real.
Y una estructura amable que cuide a todos.

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