A veces, los niños sienten emociones muy intensas, pero todavía no cuentan con las palabras necesarias para explicar lo que ocurre dentro de ellos. En lugar de decir “estoy frustrado”, pueden llorar, gritar, aislarse, tirar objetos o simplemente decir: “¡No sé!” Una estrategia sencilla y visual que podemos utilizar es “El Dinosaurio de las Emociones” 🦖💛. Podemos crear un dinosaurio de papel, un dibujo, un muñeco o incluso utilizar diferentes imágenes para ayudar al niño a reconocer lo que está sintiendo. La idea es asociar cada emoción con un color, una expresión facial y una frase sencilla:
🟥 Dinosaurio del enojo:
“Estoy enojado porque…”
“Me molestó que…”
“Necesito…”
🟦 Dinosaurio de la tristeza:
“Me siento triste porque…”
“Algo me hizo sentir mal…”
“Necesito un abrazo o un momento tranquilo.”
🟨 Dinosaurio de la alegría:
“Estoy feliz porque…”
“Me gusta cuando…”
“Esto me hace sentir bien.”
🟩 Dinosaurio de la calma:
“Estoy tranquilo cuando…”
“Me ayuda respirar…”
“Quiero descansar un poquito.”
🟪 Dinosaurio del miedo:
“Tengo miedo de…”
“Me preocupa…”
“Necesito sentirme seguro.”
🟧 Dinosaurio de la frustración:
“Me frustré porque no pude…”
“Esto fue difícil para mí…”
“Necesito ayuda.”
La actividad no tiene que convertirse en un interrogatorio. Podemos sentarnos junto al niño, mostrarle los dinosaurios y preguntarle con calma:
“¿Cuál dinosaurio se parece a cómo te sientes ahora?” 🦖
Incluso podemos permitir que simplemente señale un color o una imagen. No todos los niños pueden expresar sus emociones hablando, y eso está bien. Algunos necesitarán dibujos, gestos, tarjetas, objetos, pictogramas o simplemente tiempo antes de poder explicar lo que sienten.
💛 No queremos eliminar las emociones, queremos enseñar a manejarlas
El objetivo no es conseguir que el niño deje de sentir enojo, tristeza, miedo o frustración. Todas esas emociones forman parte de la vida. Lo que queremos enseñarle es que puede reconocer lo que siente, comunicarlo y encontrar una manera segura de manejarlo. Por ejemplo, en lugar de decir:
❌ “¡No te enojes!”
❌ “Deja de llorar.”
❌ “Eso no es para tanto.”
Podemos intentar:
💛 “Veo que estás muy enojado.”
💛 “Está bien sentir enojo. No está bien lastimarnos ni lastimar a otros.”
💛 “Estoy aquí contigo.”
💛 “Vamos a descubrir qué necesitas.”
Cuando un adulto valida la emoción, el niño comienza a entender que sentir no es portarse mal.
🦖 Podemos convertirlo en una rutina
El Dinosaurio de las Emociones también puede utilizarse cuando el niño está tranquilo, no solamente durante una crisis. Por ejemplo, antes de dormir podemos preguntar: “¿Qué dinosaurio apareció hoy?”
Y conversar sobre lo que ocurrió durante el día. Esto ayuda al niño a practicar el lenguaje emocional cuando está regulado, para que poco a poco pueda utilizarlo también en momentos de frustración. Y algo muy importante: no tenemos que esperar a que el niño esté completamente desbordado para enseñarle a reconocer sus emociones. Las habilidades emocionales se construyen poco a poco, mediante repetición, paciencia y acompañamiento.
🌈 Un niño que aprende a reconocer sus emociones también está aprendiendo a comunicarse, pedir ayuda, resolver conflictos y comprenderse mejor.
La educación emocional comienza cuando dejamos de preguntar solamente: “¿Qué hiciste?” y empezamos a preguntar también: “¿Cómo te sentiste?” 💛🦖 Porque detrás de muchas conductas que no comprendemos, puede existir una emoción que el niño todavía no sabe cómo expresar.

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